Mi alma y yo tuvimos un encuentro. Particularmente, fue una mañana activa, con poco tiempo para pensar y reflexionar. Pero, después del almuerzo, las cosas cambiaron. Algunos recuerdos vinieron a mi cabecita, estuve un rato a solas, y, poco a poco, se fue creando el clima. Ya para las tres de la tarde, y cómodamente instalado en mi oficina (aire acondicionado mediante), recibí su visita. Se sentó frente a mí, y me dijo:
-Dame un whisky. Un JB (no todos tienen la suerte de contar con un whisky personalizado).

-Ni en pedo... estás loca? Son las tres de la tarde... A lo sumo, un café. Cortado?
-Siempre el mismo, vos... Qué te cuesta?
-Hermosa... tengo toda la tarde por delante... Mientras vos soñás, yo laburo...
-Está bien...con edulcorante...ya me acostumbraste también a eso...
-El médico nos dijo...
-Cortala con el médico...
-Claro... A la señorita sólo le calienta lo interior... Y lo de... Continuar leyendo