Acepté la propuesta. Qué podía perder, más de lo que ya había perdido hasta ahora? De última, mataría un recuerdo... Con mi alma lo pensamos bien, y convinimos en que una mancha más, nada le haría al tigre...
-Flaco...dame lo que me prometiste...
-Pará, pará... No tengo un mango...
-No, boludo...el teléfono de Mariana...
-Ja ja ja... Sabía que ibas a venir al pie...
La llamé. Al principio fuimos dos extraños. Su voz, idénticamente igual a la que recordaba. Me preguntó cómo había dado con ella, y le expliqué todo...detalle por detalle. Al cabo de una breve charla, le sugerí la idea de vernos personalmente. Dudó. Bastante. Pero accedió, finalmente. Quedamos en vernos un viernes, a la salida de su trabajo.

-Y? Qué tal?
-Espléndida! Cómo hacés para mantenerte así?
-El trajín nuestro de cada día...
La saludé con un beso en la mejilla. Todavía no podía salir de mi asombro...
-Estás bárbara!
Hacía veinticinco años que no nos veíamos. El tiempo, evidentemente, había jugado en su favor...
-Un café?
-Dale... Te acompaño con una gaseosa...
Estaba comenzando a llover, y nos refugiamos en una confitería de Puerto Madero. Estar sentado con Mariana, después de tanto tiempo, me trajo infinitos recuerdos. Nuestros años de adolescentes, las rupturas, las vueltas, su frescura...
-Contame de vos...
-Trabajo a tres cuadras de acá, en una oficina. Soy mamá de dos adolescentes. Medianamente joven, quedé viuda, y estoy muy lejos de ser estanciera...ja ja. Estudio teatro. Leo novelas, preferentemente de amor. Creo en el amor. Y a pesar de que me ayuda una señora en las tareas de la casa, barro, limpio, lavo, plancho y cocino como una princesa...ja ja. Todo con una mano. Y con la otra, atiendo el teléfono cuando me llaman mis ex...
-No podés negar que te sorprendí...
-Mucho... La verdad, no lo esperaba... Y vos?
-Yo tampoco lo esperaba...
-No, tonto... Contame qué hiciste de tu vida...
-Me casé. Fuí papá de dos niñas. Me divorcié... Volví a meter la pata... Ahora estoy medianamente viejo, pobre y con el corazón magullado...
-Por los desengaños..?
-No. Por un infarto...
-No jodas..!
-No jodo..! Sigo. Escribo novelas de amor. Ahora también barro, lavo, plancho y cocino... Te diría, el candidato perfecto...
-Y qué hay con el amor..? Creés en él?
-De vez en cuando... Muy de vez en cuando... No te rías..! Será por el infarto?
-Contame...
Y le conté del infarto y un montón de cosas más. Nos dejamos invadir por los recuerdos, por las vivencias. Pasaron los minutos, las horas, nos reímos de las desgracias propias y las ajenas. Jugamos con las miradas, y con los silencios. Hasta que una llamada a su celular, nos transportó, de vuelta, a marzo de 2008.
-Sí? Hola, mi amor...No...En un rato...Sí? Qué dijo?...Bueno...en media hora...Sí, con una ensalada...Bueno...Yo también te quiero...Besito...Sí...Chau.
-Tenés que ir? Te alcanzo con el auto...
-Por favor...
Seguimos conversando. De bueyes y amores. Los encontrados y los perdidos. De nuestros hijos. De las soledades. De los miedos... Llegamos a Libertador y Larralde, mucho más rápido de lo deseado...
-Dejame acá... Vivo a dos cuadras...
-Te molesta si te llamo un día de estos?
-Preferiría llamarte yo... Estoy terminando una relación, y no quiero meter la pata...
-Tá... Me voy a quedar esperando...
Y sucedió lo que tanto temía... Yo, que estaba demasiado cómodo con mi soltería, volvía a estar ante la terrible disyuntiva...
Creer en el amor? Es posible... De vez en cuando...
Muy de vez en cuando...
Georgie